Cinco razones por las que la línea L.U.C representa lo mejor de la alta relojería suiza independiente.
Cuando Karl-Friedrich Scheufele compró Chopard en 1963 a la familia Chopard, soñaba con devolver a la casa una manufactura propia. La línea L.U.C, lanzada en 1996, materializó ese sueño y hoy es uno de los secretos mejor guardados de la alta relojería.
1) Movimientos manufacturados en Fleurier, en una de las últimas fábricas en activo en ese pueblo legendario del Jura.
2) Acabados a mano de nivel Geneva Seal en cada calibre L.U.C, certificación que solo concede el cantón de Ginebra a piezas excepcionales.
3) Series limitadas reales, no cientos sino decenas de ejemplares numerados.
4) Diseño sereno: el L.U.C XPS y el 1860 son ejercicios de moderación frente a otras casas más ostentosas.
5) Compromiso ético: oro Fairmined trazable desde la mina, primera marca relojera que lo adoptó.



